Quiropraxia Córdoba

 


Embarazo y Quiropráctica


Durante el embarazo el cuerpo de la mujer sufre una serie de transformaciones, el aumento de peso, el aumento de la laxitud articular y el estiramiento de los músculos, acompañado del dolor de cintura durante el embarazo y pueden llegar a transformarse en más que una simple molestia. El aumento de peso promedio es entre los 10 y los 16 kilos, el crecimiento del bebé en el abdomen, a veces pueden traer como consecuencia molestias y dolores muy severos. Varios estudios científicos han descubierto que más del 50% de las mujeres embarazadas experimentarán dolor de cintura en alguna etapa durante el transcurso de sus embarazos.
Ésto es mas notable en las últimas etapas del embarazo, cuando la cabeza del feto ejerce presión hacia abajo justo sobre la zona de la cintura, las piernas y las nalgas de la mamá; presionando aún más fuerte sobre el área donde se encuentran los nervios ciáticos. Y en el caso de aquellas mujeres que antes de quedar embarazadas sufren de dolor de cintura, el problema aún puede llegar a empeorarse más y más.

Durante el embarazo, el centro de gravedad de la mujer se desplaza hacia la parte frontal de su pelvis en la medida que el abdomen va creciendo incrementa la presión sobre sus viseras y sus articulaciones. Mientras que el feto aumenta su volumen, el peso de la mujer se proyecta cada vez más hacia adelante y la curvatura (lordosis) de su cintura se incrementa tratando de llevar el centro de gravedad hacia atrás, esta posición de la columna genera un aumento de la presión en las carillas articulares, además de una tensión permanente de los músculos para vertebrales. Como consecuencia de ello, la parte superior de la columna vertebral debe compensar dicha presión - y la curvatura normal de dicha zona también se hace más pronunciada.

Durante el transcurso del embarazo se liberan hormonas que contribuyen a ablandar los ligamentos de la zona pélvica para permitir el movimiento de nutación del sacro que permite el paso de la cabeza del bebé. Estos cambios naturales ocurren para ir acomodando gradualmente al bebé en constante crecimiento, pueden dar como resultado desequilibrios posturales; causando que la mujer embarazada se vuelva más propensa a moverse con mayor dificultad.

Los dolores ocasionados no pueden ser tratados con analgésicos por que serían absorbidos y metabolizados por el feto transmitidos a través de la placenta.
Los cuidados quiroprácticos son una buena alternativa para mejorar su salud sin necesidad de utilizar prescripciones médicas ni de consumir medicamentos recetados para aliviar el dolor de cintura. El quiropráctico se encarga de ajustar la columna vertebral para poder aliviar el dolor, no es necesario consumir ningún tipo de medicamento; transformando a ésta en una alternativa segura y natural de aliviar el dolor y las molestias.
Luego del parto el cuerpo de la mujer tiende a recuperar su morfología normal, esto es un proceso lento que dura varios meses y muchas veces no logra llegar a la posición óptima de las estructuras osteo-ligamentarias de la pelvis y de la columna vertebral. El quiropráctico tiene las herramientas para ayudarla a asegurarse de que las coyunturas y los ligamentos estirados y débiles puedan volver a su lugar. Los cuidados quiroprácticos también podrían ayudarla a aliviar los dolores provocados por algunas jaquecas, problemas en los hombros y malestares en los músculos y en los nervios causados por los cambios sufridos en su cuerpo.

No es menos importante realizar un control quiropráctico unos meses después del parto una vez finalizado el puerperio ya que algunas articulaciones pueden quedar disfuncionales causando dolor o dificultades en el movimiento.
El plan de trabajo tanto en el embarazo como el posterior puerperio debe incluir ejercicios posturales y consejos para el manejo adecuado del bebé para evitar dolores y tensiones.

Se agradece al Colega Rodolfo Jokanovich su participación en estos trabajos.

 

 

 

Este sitio se actualizó por última vez el 20/03/2012

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